
Tequila, Ver.– La colocación de topes o reductores de velocidad en la carretera federal 123 Orizaba–Zongolica, lejos de disminuir los accidentes, ha agravado las condiciones de riesgo para miles de automovilistas que transitan diariamente por esta vía, advirtió el empresario transportista y exalcalde de Tequila, Jesús Valencia Morales.
El exfuncionario señaló que los dispositivos instalados recientemente por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) fueron colocados únicamente en el carril de bajada, lo que ha provocado que numerosos conductores invadan el carril contrario para evitarlos, incrementando de forma considerable el peligro de choques frontales.
“Fue una mala decisión. Los topes están sólo en un carril y ahora los automovilistas se pasan al sentido contrario para no dañarse el vehículo. Eso es sumamente peligroso, sobre todo cuando llueve y la visibilidad disminuye”, afirmó.
Valencia Morales advirtió que el malestar social ha ido en aumento, al grado de que algunos ciudadanos han planteado retirar los topes por su cuenta, al considerar que están mal ubicados y que no atacan el verdadero problema de la carretera.
En entrevista, explicó que la principal causa de los accidentes no es el exceso de velocidad, sino la deficiente calidad del material utilizado en la carpeta asfáltica en algunos tramos críticos, particularmente entre la comunidad de Naranjos–Los Guayabos y el municipio de San Andrés Tenejapan, en un segmento aproximado de 2.5 kilómetros.
“El pavimento es extremadamente resbaloso. Con una ligera llovizna los vehículos patinan, incluso caminando uno se resbala. No hay que ser ingeniero para darse cuenta de que el material no es el adecuado”, sostuvo.
El exalcalde recordó que durante su administración, en el año 2025, se rehabilitó correctamente un tramo de aproximadamente 12 kilómetros entre Tequila y los límites con el municipio de Los Reyes, obra realizada con recursos federales y que actualmente se mantiene en buenas condiciones. No obstante, reconoció que otros tramos, ejecutados por distintas constructoras, presentan fallas graves.
Subrayó que la carretera Orizaba–Tlilapan–San Andrés–Tequila–Zongolica es una vía estratégica, utilizada diariamente por habitantes de al menos 11 municipios de la región de las Altas Montañas, así como por transporte público, unidades de carga y vehículos particulares.
De acuerdo con Valencia Morales, el índice de accidentes en esta carretera se ha incrementado entre un 70 y 80 por ciento, cuando históricamente era bajo, a pesar de tratarse de una vía sinuosa y con límites de velocidad reducidos.
Tan solo la semana pasada, dijo, se registraron cinco accidentes en un lapso menor a dos horas, involucrando vehículos particulares y unidades pesadas, algunos de los cuales terminaron fuera del camino o en barrancos.
“Ha habido muchos accidentes y varios han sido muy graves. No estamos hablando de un grupo específico, puede ser cualquier familia la que resulte afectada. Es un riesgo constante”, alertó.
Ante esta situación, hizo un llamado urgente a la SICT federal para que libere los recursos necesarios y se aplique una nueva carpeta asfáltica en los tramos más peligrosos, tal como se ha hecho en otras regiones donde el problema quedó resuelto de manera definitiva.
“No podemos esperar a que ocurra una tragedia mayor. Esta carretera se ha convertido en una trampa mortal. El problema no se resuelve con topes, sino con una obra bien hecha y materiales adecuados”, enfatizó.
Finalmente, confirmó que organizaciones transportistas de la región, como OMETT, Zepaniah y Unact, analizan emprender acciones conjuntas ante la falta de respuesta de las autoridades, y reiteró que el reclamo no tiene tintes políticos, sino que responde a una preocupación legítima por la seguridad de miles de personas que diariamente transitan por esta carretera federal.
